Las frases que repito cuando quiero parecer inteligente

Desde chico tengo una pequeña manía: recortar o anotar frases que me parecen inteligentes.

Las guardo en cuadernos, hojas sueltas, en la PC, en notas del celular o simplemente en la memoria. Muchas las escuché de otros; otras se me quedaron pegadas después de años de trabajar, leer, equivocarme y volver a intentar. Otras me las inventé.

No sé si son grandes pensamientos. Lo que sí sé es que varias me han servido más que muchos cursos, seminarios o charlas motivacionales.

Aquí va una primera selección.


El negocio prospera más por trabajar duro, tener orden constante y reinvertir fuerte que por inteligencia o cartones MBA.

El amor y los negocios son como un jardín. Si no lo riegas, abonas y podas las cosas que molestan, no florecerá como quisieras.

Tu sueño se transformará en resultado más por persistencia y sudor que por neuronas.

Sí, hay que perseguir el equilibrio: salud, amor y dinero. En ese orden.

Supérate en todos los campos. No destaques en uno solo porque eso es desequilibrio. Una vez que lo consigas… busca el nuevo peldaño y así sucesivamente hasta que te metan en el cajón.

No tenemos dos versiones de nosotros. No puedo ser un excelente empresario si soy un pésimo ciudadano o alguien que tuvo que recurrir a la trampa para prosperar.

Si el día que entres a una reunión empresarial piensas que eres el que más sabe en esa sala, estás en el lugar equivocado.

La humildad no es debilidad.
Es sabiduría.

Sé persisténtemente puntual, porque algo que empieza bien tiene mas probabilidad de éxito.
¿Acaso te abrazan el día de tu santo a las 12:10?

Aprende a posponer las recompensas personales para dártelas cuando tu billetera pueda y no cuando tu corazón quiera.

No asumas papeles que no te correspondan. Cada edad tiene una tarea. El bebé de tres no hace una maratón. El de 70 no cria nietos. 

La sobriedad es elegancia. Menos es más.

No uses artículos falsos. Valórate.
¿Acaso te conformarías con un cebichito bamba?

Siempre, y ante cualquier circunstancia, ahorra.

No necesitas miles para empezar un negocio. Necesitas coraje para decidir iniciarlo. Lo demás es consecuencia.

Sé grato siempre, porque es un bumerang.

No seas dubitativo en tus decisiones. Decide y sigue adelante con lo que elegiste. Algo “arriba” te premia. Lo peor es postergar para después.

Sueña grande… siempre.

Lleva en la billetera mucho mas dinero que el que podrías gastar. Créeme que funciona. Dicen que es energía.

Ve por la vida a contracorriente, porque generalmente las masas son volumen y no calidad.

Solo valoras lo que te cuesta.

No tendrás más amigos verdaderos de los que se cuentan con los dedos de tu mano. 

Cultiva la amistad. Son los hermanos que tú escogiste.

Procura ser refinado en todo, porque eso es evolución.

“Los libros no muerden”. Lee porque el conocimiento te hace libre, te hace volar y, principalmente, no ocupa espacio.

Cultiva la lectura, porque con ella literalmente vuelas.

Escucha de vez en cuando a Vivaldi, Chopin o Beethoven e intenta entender lo que ellos sintieron al componer lo que suena. No los soltarás.

Lee biografías de gente que admires. Por lo menos las de Lincoln, Grau, Cristo y Warren Buffett (si quieres hacer negocios).

Haz ejercicio con regularidad para oxidarte menos y hacer crecer la probabilidad de tener una mejor vejez. Si llegas.

Nunca eches la culpa al resto o a una circunstancia. Asume lo que te corresponde.

Se empieza arreglando el mundo desde nuestro pequeño círculo.

Regala artículos pequeños y sobrios. No te preocupes por la envoltura fintosa, porque lo que realmente importa es el contenido.
Si puedes, regala mejor una palabra, una caricia o un abrazo. Es más barato y, casi siempre, mucho más efectivo.

Dime de qué te jactas y te diré de qué adoleces. Súper.

Se brutalmente positivo, incluso en la adversidad, y verás que la ley de la atracción llega como la inevitable sombra.

No rajes de tu trabajo, porque con él pagas la luz, compras la papa para el caldo, pagas la pensión del colegio de los hijos y la receta médica.  Si ya es inevitable, primero renuncia.

Dona y ayuda al necesitado porque la Biblia (en la que no creo) dice que se te devolverá por cien.  Estoy seguro de que es por mil, por lo que es un súper negocio.

Sé siempre humilde.
Dice todo sobre tu esencia.

Un truco para los pretensiosos que me funciona siempre: adúlalos bastante y, al ver que se empiezan a elevar del piso por tus palabras, ríete por dentro.

No rajes de tu mujer delante de nadie. Nunca. Díselo a solas. Los hará crecer a los dos.

Piropea a tu esposa siempre.
Inevitablemente el jardín florecerá.

Ten la certeza de que el matrimonio es difícil. Pero vale la pena. ¿Conoces algo fácil que sea maravilloso? El matrimonio lo es porque da estabilidad al cerebro.

Ten gratitud con tus abuelos y tíos, aunque no lo merezcan, porque de ellos vienes.

Nunca te pelees con tus hermanos. Corre en ellos tu misma sangre. Si es inevitable un desacuerdo, voltea la vista y asiente. Eso vale más.


Y una que siempre me ha parecido especialmente brillante:

La herencia es un error de cálculo.

Es como hacer el presupuesto del almuerzo semanal de la casa, considerar para el martes el rico hiro y comprar quince toneladas de zapallo.

Inevitablemente, en las siguientes semanas estarán podridos.


No sé si estas frases son profundas o simplemente son ideas que uno acumula después de muchos años mirando la vida con curiosidad.

Pero algo sí tengo claro.

Cada vez que repito alguna en una conversación, alguien suele decir:

—Qué buena frase.

Y entonces sonrío por dentro.

Porque la verdad es que yo tampoco sé si soy tan inteligente…

pero al menos las frases ayudan bastante a parecerlo.


PD: Viene uno más adelante con una selección de refranes que son otra de mis manías.

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