Soñadores que Cumplen #31 |  José «Pepe» Bellido – Construir en pareja

Este relato nace de una conversación de 20 preguntas. El resto lo pusieron la memoria, el tiempo y la vida misma.

Las grandes historias no siempre ocurren lejos. A veces nacen aquí mismo. En la Provincia de Islay también se puede soñar… y cumplir.

Construir en pareja

Tengo una anécdota muy bonita con Geannette Neira, la esposa de José «Pepe» Bellido.

Hace varios años tuve un programa radial llamado Lo Quieres, Lo Tienes, donde entrevistaba a personas que habían construido empresa en Mollendo. Entre todas aquellas conversaciones hubo una que siempre recordé con especial cariño: la de Geannette.

Recuerdo una mujer de convicciones fuertes. Durante la entrevista me contó, en unos puntos con muchísima emoción,  la historia de la antigua Panadería Neira, fundada por su papá, y después el largo camino que ella y Pepe recorrieron para convertir a La Espiga en lo que hoy es: la panificadora más destacada de nuestra provincia.

Mientras la escuchaba entendí algo que los negocios suelen esconder detrás de sus letreros. Detrás de cada empresa hay personas. Hay madrugadas. Hay sacrificios. Hay apuestas que pudieron salir mal y terminaron saliendo bien.

Ahora, al leer las respuestas de Pepe para este relato, volví inevitablemente a aquella entrevista. Porque aunque esta conversación lleva su nombre, en realidad también habla de Geannette.

Y eso se percibe desde las primeras respuestas.

Cuando era niño, Pepe soñaba con ser policía. La vida, sin embargo, tenía otros planes para él. Terminó siguiendo un camino muy distinto, uno donde el uniforme de la PNP ( cumplió su sueño infantil ) fue reemplazado por los hornos, las madrugadas y el trabajo familiar.

La historia empresarial comenzó gracias a una influencia cercana. Su suegro era panificador y junto a Geannette decidieron continuar ese legado pero en forma paralela: La Espiga. No había grandes manuales de emprendimiento ni fórmulas mágicas. Había trabajo, voluntad y el deseo de construir algo propio.

Los comienzos fueron difíciles. Como suele ocurrir con muchos negocios familiares, abrir la puerta no significó que los clientes llegaran de inmediato. Las cosas no funcionaron como esperaban al principio. Pero en lugar de retroceder, decidieron insistir. Trabajar más. Aprender más. Apostar más.

Con el tiempo, La Espiga comenzó a crecer al mismo ritmo que crecía la familia.

La motivación principal tampoco era únicamente económica. Pepe quería crear oportunidades para sus hijos, trabajar junto a ellos y construir algo que pudiera sostener a la familia en el largo plazo.

En sus inicios hubo momentos en los que incluso pensó en abandonar el camino. Las madrugadas de la panadería, la administración del personal, los repartos y el desgaste físico hacían que todo pareciera demasiado sacrificado. Sin embargo, entendió que aquello era lo que tenían entre manos y que la única alternativa posible era seguir adelante.

También aprendió algunas lecciones importantes. Una de ellas fue no intentar crecer más rápido de lo que las propias capacidades permiten. Cuando las cuentas comenzaron a complicarse, decidió avanzar con mayor prudencia. Más despacio, pero con paso firme.

Los desafíos fueron apareciendo uno tras otro. Uno de los más importantes fue ingresar al negocio hotelero. El proyecto era ambicioso y los recursos escasos. No sabían de dónde obtendrían el capital necesario, pero los préstamos les permitieron dar ese salto que tantas veces separa una idea de una realidad.

Curiosamente, cuando se le pregunta por los grandes miedos de su vida empresarial, responde que realmente no recuerda haber tenido muchos. Tal vez porque nunca sintió que estuviera enfrentando el camino solo.

Y allí aparece nuevamente Geannette.

Cuando Pepe habla de quién creyó en él, quién lo impulsó y quién le enseñó a perseverar, la respuesta es inmediata. Fue ella quien le inculcó que había que seguir creciendo, seguir avanzando y no rendirse ante las dificultades.

Si pudiera decirle algo hoy, sería agradecerle. Agradecerle de corazón por todo lo que construyeron juntos y por todas las enseñanzas que aún siguen acompañándolo.

A lo largo de los años aprendió a admirar a quienes se atreven a emprender y logran sacar adelante sus negocios. Pero cuando habla de admiración personal vuelve a mencionar a las mismas personas: su esposa y sus hijos.

Su filosofía es sencilla. Para él, emprender significa trabajar con voluntad, con ayuda o sin ella, superar los obstáculos y mantenerse firme en la meta que uno se ha propuesto alcanzar.

Hay valores que considera innegociables. El respeto y la honestidad con sus clientes ocupan el primer lugar. Son principios que, según reconoce, le permitieron ganarse la confianza y construir el crecimiento que hoy disfruta.

Mirando hacia atrás, considera que una de las mejores decisiones que tomaron como pareja fue seguir invirtiendo en propiedades y otros proyectos. Sin embargo, después de décadas de trabajo, siente que el mayor logro no está necesariamente en lo material.

Hoy dice vivir una vida más tranquila y apacible.

A los jóvenes les recomienda trabajar, escuchar consejos, poner voluntad y no abandonar sus sueños. Está convencido de que hacer empresa en la Provincia de Islay es posible para quienes están dispuestos a dedicarle esfuerzo y constancia.

También cree que vale la pena seguir apostando por esta tierra. Porque es la provincia que les dio oportunidades, crecimiento y una historia que merece seguir escribiéndose.

Hoy, más que nuevos negocios o nuevas inversiones, lo emociona algo distinto. Después de la partida de Geannette, busca vivir tranquilo, rodeado de su familia y agradecido por el camino recorrido.

Y quizá esa sea la reflexión que deja esta historia.

Muchos emprendedores construyen empresas. Algunos construyen hoteles. Otros construyen marcas. Pepe Bellido construyó todo eso.

Pero, sobre todo, construyó una vida compartida durante décadas junto a una mujer que aparece una y otra vez en sus recuerdos, en sus decisiones y en sus aprendizajes.

Y quizá por eso esta historia no habla solamente de emprendimiento.

Habla de algo mucho más difícil de construir y mucho más valioso de conservar.

Geannette y Pepe
En familia

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Una respuesta a «Soñadores que Cumplen #31 |  José «Pepe» Bellido – Construir en pareja»

  1. Avatar de
    Anónimo

    Una Gran Familia siempre unida formada por los padres llenos de valores y virtudes mi gran aprecio y agradecimiento a la Familia Bellido neyra

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