Historias reales que inspiran.
Hay una excusa que se repite demasiado en la Provincia de Islay: “aquí no se puede”.
Falso. Lo que no hay es suficiente gente dispuesta a sostener el proceso cuando empieza a pesar.
Esta historia de Elard no es motivacional. Es incómoda.
Porque demuestra que sí se puede…pero con bastante esfuerzo
Elard Melgar no siguió el camino típico. Salió de la banca, donde tenía estabilidad, y decidió apostar por lo propio. Creó Exclusiva, su empresa en el rubro de la belleza, armó otros negocios y además se convirtió en promotor de eventos a nivel nacional.
ELARD MELGAR
Inicios y motivaciones
¿Qué soñabas ser cuando eras niño o adolescente? ¿Tiene algo que ver con lo que haces hoy?
Creo que, cuando era niño o adolescente, no tenía totalmente claro qué quería ser en el futuro, pero sí sabía muy bien qué era lo que me gustaba. Siempre me llamaba la atención el maquillaje; me apasionaba y era algo que disfrutaba mucho.
Con el tiempo, he dado pasos muy importantes en mi vida que me llevaron justamente hacia ese camino. Hoy en día me dedico a eso: el maquillaje forma parte fundamental de mi vida y de mi carrera. Si bien ahora tengo otras funciones y responsabilidades, esta pasión sigue siendo el eje principal de todo lo que hago.
¿Cómo nació la idea de tu emprendimiento u ocupación actual?
Siempre me gustó el mundo de la belleza. Aunque estudié contabilidad, de una u otra forma todo en mi vida terminaba conectándome con este rubro.
Cuando terminé mi carrera, tuve la oportunidad de trabajar en una entidad financiera, lo que me permitió ahorrar dinero. Con ese respaldo y el apoyo de mi familia, decidí dar el primer paso y abrir un spa en la ciudad de Mollendo.
A partir de ahí, comencé a maquillar, a ganar experiencia y a abrirme camino poco a poco. Llegó un momento en el que decidí renunciar a mi trabajo para dedicarme completamente a lo que realmente me apasionaba.
Hoy en día, ya no lo considero solo un emprendimiento. He logrado construir una empresa dedicada a la belleza, que no solo es el sustento de mi vida, sino también de muchas personas que forman parte de mi equipo.
¿Qué te motivó a empezar, incluso sin tener todo claro?
Creo que lo que realmente me impulsó a comenzar fue mi pasión: la pasión por la belleza, por el maquillaje y, sobre todo, por resaltar la belleza de la mujer.
No tenía todo claro, y es normal, porque cuando uno empieza también está en un proceso de aprendizaje constante. Pero esa pasión fue más fuerte que cualquier duda.
Hoy puedo decir que fue una muy buena decisión, porque confié en lo que me gustaba y me atreví a empezar.
¿Cómo fue tu primer día como emprendedor u ocupación actual? ¿Lo recuerdas?
La verdad, no recuerdo con exactitud cómo fue mi primer día. En ese momento estaba trabajando de forma paralela cuando iniciamos el negocio, así que fue un proceso progresivo más que un inicio puntual.
Lo que sí tengo muy claro es todo el camino recorrido desde entonces. Hoy estamos a punto de cumplir 15 años en el rubro de la belleza, y eso refleja el crecimiento, la constancia y el compromiso que ha habido detrás de todo este proceso.
Retos y dificultades
¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu camino?
Sin duda, fue cuando decidí dar un gran paso: cambiar Exclusiva a un nuevo local. No era una zona conocida, todo estaba empezando desde cero, y yo estaba lleno de sueños y ganas de construir algo más grande.
Pero la vida tenía otros planes. Sufrí un accidente de auto que lo cambió todo. Me rompí la mano, tuve un fuerte golpe en la cabeza y pasé por una operación. Estuve mucho tiempo sin poder trabajar… sin poder hacer lo que más amo.
Fue un momento duro. De esos que te obligan a detenerte, a cuestionarte, a sentir miedo… pero también a mirar dentro de ti. Y ahí entendí algo: las ganas de vivir, de salir adelante y de no rendirme eran más fuertes que cualquier caída.
Hoy miro atrás y no veo solo dolor, veo fuerza, crecimiento y una nueva versión de mí.
Porque a veces, los momentos más difíciles no llegan para destruirte… llegan para reconstruirte más fuerte.
¿Alguna vez pensaste en rendirte? ¿Qué te hizo seguir?
Muchas veces. Infinidad de veces. Pero cada vez que esa idea aparece, recuerdo por qué empecé… y por qué no puedo parar.
Tengo sueños que cumplir. Tengo una responsabilidad enorme con mi equipo. Soy el sustento de muchas familias que confían en mí.
Y entendí algo muy importante: no se trata de no caer… se trata de seguir, incluso cuando te sientes derrotado.
Porque sí, hay días en los que todo pesa, en los que sientes que no puedes más… pero, aun así, decides levantarte. Y eso también es valentía.
Hoy sigo aquí, no porque haya sido fácil, sino porque aprendí a no rendirme.
¿Qué errores cometiste y qué aprendiste de ellos?
Creo que uno de mis mayores errores fue confiar demasiado. Entregué mi confianza sin filtros, sin medir… y muchas veces no fue correspondida.
Eso me dolió, sí. Pero también me enseñó. Hoy no soy desconfiado, soy más consciente. Aprendí a observar, a analizar, a entender que no todo el mundo tiene las mismas intenciones.
Aprendí a pensar antes de actuar, a ver más allá de lo evidente, a anticipar escenarios… no por miedo, sino por inteligencia.
Porque crecer también es eso: dejar de ser ingenuo, sin dejar de tener un buen corazón. Hoy sigo confiando, pero con límites. Y eso también es madurar.
¿Cuál ha sido tu mayor miedo como emprendedor u ocupación actual?
Sin duda, la pandemia. Fue un momento de incertidumbre total. No sabíamos qué iba a pasar, cuánto iba a durar ni cómo afectaría a nuestros negocios. Todo era incierto… y eso asusta.
Pero, si soy honesto, hay un miedo que nunca desaparece: que el negocio no fluya, no alcanzar las metas, que las ventas no sean las que esperas.
Pero aprendí algo importante: el miedo no es el enemigo… es una señal de que te importa, de que estás comprometido, de que quieres crecer.
La clave no es no tener miedo, es avanzar a pesar de él.
Personas que marcaron tu camino
¿Tuviste algún mentor o persona clave que te impulsó o creyó en ti?
Es una pregunta difícil. He tenido personas muy importantes en mi vida, personas que creyeron en mí, en mis sueños, en mi visión… pero muchas de ellas hoy ya no están físicamente.
Y, aun así, siguen presentes en todo lo que hago. No sé si podría decir que tuve un mentor como tal.
Alguien que me guiara paso a paso… no. Creo que mi camino ha sido distinto. He aprendido desde mis propias ganas de crecer, desde ese deseo constante de ser diferente, de superarme, de construir algo propio.
Pero también entendí algo muy valioso: a veces, las personas que más te marcan no son las que te enseñan con palabras… sino las que creen en ti cuando tú todavía estás aprendiendo a creer en ti mismo.
Hoy, todo lo que soy… también es gracias a ellos. Y a esa fuerza interna que nunca me dejó rendirme.
¿Qué le dirías hoy a esa persona que te ayudó cuando nadie más lo hacía?
Le diría… gracias. Porque en mi camino han sido varias las personas que me dieron la mano, que confiaron en mí, que apostaron por mi visión incluso cuando todo recién empezaba. Y eso no se olvida.
Gracias por estar ahí en los momentos donde no todos están.
Gracias por creer en mí, incluso cuando yo mismo aún estaba construyendo esa confianza. Gracias por sumar, por impulsar, por ser parte de este proceso.
Porque, al final, el crecimiento no es solo de uno… también es de quienes creyeron cuando nadie más lo hacía. Y eso vale todo.
¿A quién admiras en tu rubro, a quién en tu vida?
Admiro a Luis Torres, porque es un maquillador que empezó desde abajo, que viene de una familia conservadora y que, con esfuerzo y determinación, logró abrirse camino hasta convertirse en un referente internacional.
Su historia demuestra que sí se puede. Que no importa de dónde vienes, sino hasta dónde estás dispuesto a llegar.
Y en mi vida personal… aún no podría decir que admiro a alguien en particular. Creo que todavía estoy en ese proceso de construir mi propio camino, de convertirme en alguien a quien también me gustaría admirar.
Porque, al final, la meta también es esa: llegar a ser tu propia inspiración.
Filosofía, aprendizajes y propósito
¿Qué significa para ti ser emprendedor en lo que haces?
Durante mucho tiempo, ser emprendedor fue ser un ejemplo. Alguien que inspiraba, que empezaba desde cero, que luchaba por construir algo propio.
Pero, con el tiempo, mi visión cambió.
Hoy ya no me veo solo como un emprendedor… me veo como un empresario. Alguien que ha crecido, que ha aprendido en el camino y que ahora entiende que no solo se trata de empezar, sino de sostener, de estructurar, de proyectar a largo plazo.
Porque crecer no es solo avanzar, es lograr estabilidad, generar oportunidades y construir algo que perdure en el tiempo.
Hoy mi enfoque es ese: sostenibilidad, crecimiento y evolución constante. Porque el verdadero reto no es comenzar… es mantenerse y seguir creciendo.
¿Qué valor nunca estás dispuesto a negociar?
El valor que nunca negociaría es el agradecimiento.
Porque, cuando eres agradecido, cambias tu forma de ver la vida: valoras lo que tienes, honras a las personas que te apoyan y aprendes a crecer con humildad.
Para mí, ser agradecido no es una opción, es una forma de vivir.
¿Cuál ha sido la mejor decisión que tomaste?
La mejor decisión que he tomado ha sido no rendirme nunca. A pesar de los obstáculos, he elegido mantener una mentalidad positiva y seguir avanzando.
Creo firmemente que mirar hacia adelante, con constancia y determinación, es lo que nos permite crecer y lograr nuestros objetivos.
¿Qué descubriste de ti mismo a lo largo del camino?
He descubierto que soy una persona muy enfocada. Cuando quiero algo, me mentalizo, me concentro y hago todo lo posible para lograrlo.
Inspiración para otros
¿Qué consejo le darías a un joven que sueña con cumplir sus sueños?
Le diría que no se rinda, que el camino es difícil, pero es ahí donde uno aprende más. Y que siempre se imagine logrando su sueño, porque cuando lo tienes claro en la mente, se vuelve más posible hacerlo realidad.
¿Qué se necesita para hacer empresa en nuestra provincia y no morir en el intento?
Creo que lo más importante es ser perseverante, conocer bien el mercado y saber a qué público te diriges. Emprender no es fácil, hay altas y bajas, pero la clave está en no rendirse y seguir adelante.
¿Qué mitos te gustaría derribar sobre “hacer empresa” en Islay?
Creo que el mayor mito es que, por ser una ciudad pequeña, no se puede crecer, y eso no es verdad. Hay mucho más mercado del que pensamos, porque no solo es la ciudad, es toda la provincia. Si das un buen servicio, la gente va a venir, incluso de otros lugares.
¿Qué te emociona hoy de lo que viene para ti o para tu ocupación?
Lo que más me emociona es ver cómo todo evoluciona: las tendencias, la tecnología, lo que podemos ofrecerle al cliente. Me encanta estar a la vanguardia y salir de mi zona de confort para seguir creciendo.
¿Por qué crees que vale la pena seguir apostando por nuestra provincia?
Creo que vale la pena seguir apostando por nuestra provincia porque tiene un gran potencial de crecimiento. Sin embargo, es fundamental tener claridad en lo que quieres hacer y hacia dónde vas.
Desde mi experiencia, he podido destacar a nivel nacional sin necesidad de venir de una gran ciudad, lo que demuestra que el éxito no depende del lugar, sino de la preparación, la disciplina y la pasión.
Nunca debemos limitarnos por el origen; hacer las cosas bien es una decisión, no una ubicación.




Deja un comentario