Historias reales que inspiran y confirman lo que muchos aún dudan: en la Provinica de Islay también se puede soñar… y cumplir.
Nació en Mollendo, empezó en el Nacional FBC de Mollendo y terminó siendo campeón de América en 1975, mundialista, ídolo de la selección peruana y uno de los mejores punteros izquierdos de nuestra historia. Juan Carlos Oblitas no solo jugó en Europa y México ni dirigió la selección: dejó la medicina —el sueño “correcto”— para apostar por el que realmente le quemaba por dentro.
Esta no es una historia de talento. Es una historia de decisión.
Porque mientras muchos todavía discuten si en la Provincia de Islay “se puede”… él ya lo hizo. ⚽🔥
Juan Carlos Oblitas
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Inicios y motivaciones
¿Qué soñabas ser cuando eras niño o adolescente? ¿Tiene algo que ver con lo que haces hoy?
Cuando era niño soñaba con ser médico… y futbolista.
¿Cómo nació la idea de tu emprendimiento u ocupación actual?
Yo llego a Lima el año 1968, ingresé a la carrera de medicina, pero llego a los juveniles de la U y me quedo. Hacía las dos funciones: estudiar y jugar fútbol. Pero después de dos años comprendí que solo tenía que dedicarme a una, ahí es donde escogí el fútbol. Seguí estudiando administración y contabilidad, pero no llegué a terminar la carrera porque fui contratado en México.
¿Qué te motivó a empezar, incluso sin tener todo claro?
Yo creo que fue la pasión por el fútbol y cumplir con uno de mis sueños. Me considero un médico frustrado, pero no me arrepiento, porque tuve una vida plena con el fútbol.
¿Cómo fue tu primer día como emprendedor u ocupación actual? ¿Lo recuerdas?
Llegué a la cancha de Lolo Fernández para una prueba con los juveniles un día sábado. Fui recomendado por el doctor Juan Dayer, directivo de la U. Jugué 20 minutos y el profesor Alejandro Heredia, responsable de los juveniles de la U, inmediatamente me hizo firmar el contrato. La semana siguiente debuté en el torneo juvenil siendo titular.
Retos y dificultades
¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu camino?
En el fútbol hay momentos difíciles seguido. El tema es levantarte rápidamente. Quizá el momento más complicado lo tuve en 1979, cuando me rompí el tendón de Aquiles. Pero gracias a Dios, en 5 meses comencé a jugar nuevamente.
¿Alguna vez pensaste en rendirte? ¿Qué te hizo seguir?
No, nunca pensé en rendirme. En un deporte tan competitivo como el fútbol, no puede existir esa palabra.
¿Qué errores cometiste y qué aprendiste de ellos?
Cometí infinidad de errores, muchos. Pero nunca los repetí. Yo creo que ese es el tema para seguir adelante: aprender de los errores.
¿Cuál ha sido tu mayor miedo como emprendedor u ocupación actual?
Nunca tuve miedo.
Personas que marcaron tu camino
¿Tuviste algún mentor o persona clave que te impulsó o creyó en ti?
El primero fue mi tío Amador Saba, luego su hermano Jacobo Saba y después mi padre, que si bien es cierto sufrió mucho cuando dejé la medicina, cuando vio mi carrera en el fútbol se convirtió en mi principal hincha.
¿A quién admiras en tu rubro, a quién en tu vida?
En mi rubro admiro a Héctor Chumpitaz, él fue para mí un ejemplo a seguir.
Filosofía, aprendizajes y propósito
¿Qué valor nunca estás dispuesto a negociar?
La lealtad.
¿Cuál ha sido la mejor decisión que tomaste?
La mejor decisión que tomé fue ser futbolista.
¿Qué descubriste de ti mismo a lo largo del camino?
El fútbol enseña a ver cosas en ti que nunca pensaste desarrollar. Pero, por encima de todo, me enseñó a ser un compañero de equipo. El fútbol no es un deporte individual, es un deporte colectivo, y eso saca lo mejor de cada uno.
Inspiración para otros
¿Qué consejo le darías a un joven que sueña con cumplir sus sueños?
Que sea perseverante. Creo que esa es la principal virtud que se necesita. Nunca rendirte, nunca darte por vencido.
¿Qué se necesita para hacer empresa en nuestra provincia y no morir en el intento?
En mi caso, tener la valentía de salir y dar todo por lo que quieres hacer. A lo que hagas, entrégate al 100%.
¿Qué te emociona hoy de lo que viene para ti o para tu ocupación?
Yo estoy en una etapa de mi vida de retiro. Ahora veo el fútbol de lejos y disfruto de mi familia. Más que emocionarme, me preocupa que nuestro fútbol esté estancado y yo, al estar fuera del sistema, ya no pueda ayudar. Pero creo que así es la ley de la vida y hay que aceptarla.
¿Por qué crees que vale la pena seguir apostando por nuestra provincia?
Puedo responder esto a través del fútbol y el club de mis amores, el Nacional FBC, nos está dando un ejemplo de cómo, con amor y perseverancia, se puede llegar lejos.




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