Serie: Soñadores que Cumplen – RAFAEL CHANG PADILLA

Historias reales que inspiran. Dicen que en la Provincia de Islay se sueña poco y se cumple menos… mentira pura. Aquí te traemos pruebas vivas de lo contrario.

Esta serie es un homenaje a quienes, sin excusas ni manual de autoayuda, decidieron correr detrás de su sueño hasta atraparlo. Cada historia es un golpe de realidad: el éxito no llega gratis, se consigue sudando, equivocándose y levantándose mil veces.

Porque la clave no está en esperar, sino en actuar… y estos soñadores ya lo demostraron.

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Rafael Chang Padilla

El apellido abre puertas… el carácter las mantiene

Hay historias que no hacen ruido… pero sostienen ciudades enteras.
Historias que están en cada mesa, en cada negocio, en cada familia que sigue adelante.
La de Rafael Chang Padilla es una de esas.

Heredero de una sangre pujante —la de los Chang— como su padre y su abuelo, lleva en el ADN algo que no se enseña: empuje, disciplina y olfato para hacer empresa.
Pero la herencia, por sí sola, no construye nada. Hay que honrarla.

Y esta historia empieza como empiezan casi todas: trabajando desde joven, aprendiendo en la práctica, equivocándose más de una vez.

Porque hacer empresa en provincia no es teoría… es realidad pura.
Es entender el mercado sin Excel, resistir cuando todo aprieta y volver a intentar cuando sería más fácil rendirse.

Esta historia no busca aplausos.
Busca algo más importante: recordarnos que, incluso aquí, en la Provincia de Islay, sí se puede.

 Inicios y motivaciones

1. ¿Qué soñabas ser cuando eras niño o adolescente? ¿Tiene algo que ver con lo que haces hoy?
Siempre me consideré un buen soldado, dispuesto a dar mi 100% en la tarea que me den o en la que yo mismo me trace como objetivo. Si se podría llamar sueño, quería tener un negocio propio, pero no imaginé hacer lo que hago actualmente.

2. ¿Cómo nació la idea de tu emprendimiento u ocupación actual?
Mi padre tenía granjas donde criábamos aves y cerdos, y fue él quien implementó una planta artesanal para fabricar embutidos. Pero el maestro que se contrató se retiró sin decir nada y no regresó. Pasaron 9 largos meses y fue en esas circunstancias que me propuso hacerme cargo y ponerla en funcionamiento (tendría 19 años). Y no paré hasta el día de hoy.

3. ¿Qué te motivó a empezar, incluso sin tener todo claro?
Me llamaban mucho la atención los procesos productivos. Luego me di cuenta de que el negocio tenía que ser rentable produciendo más, y ese fue el reto que me tracé. La motivación fue descubrir que había mucha demanda del producto en Arequipa.

4. ¿Cómo fue tu primer día como emprendedor u ocupación actual? ¿Lo recuerdas?
No tengo un día en especial como primer día, porque en la adolescencia siempre estaba haciendo algo útil en las vacaciones del colegio, en el negocio de mi padre, quien nos acostumbró a estar ocupados ayudándolo.


Retos y dificultades

5. ¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu camino?
El momento más duro fue cuando decidí trasladar la fábrica a Arequipa. Ese sí fue un sueño que tuve por más de 8 años. Cuando vivía en Mollendo, viajaba a Arequipa 3 veces a la semana para comprar materia prima y dejar mercadería, y en cada viaje pensaba cuándo sería el día en que podría comprar un terreno y construir una fábrica en Arequipa. Ese sueño se cumplió en el año 2003.

¿Alguna vez pensaste en rendirte? ¿Qué te hizo seguir?
Como posibilidad, pasó por mi mente vender el negocio, pero supongo que por la juventud era muy impetuoso y siempre me daba una oportunidad antes de rendirme… y encontraba una solución al problema del momento.
Me motivaba mucho seguir adelante el hecho de tener familia, y me resistía a pensar en trabajar para otra persona o salir del país para encontrar un mejor futuro.

6. ¿Qué errores cometiste y qué aprendiste de ellos?
Muchos errores. En lo material: comprar, vender, fabricar mal (muchas veces ocasionando pérdidas). Y en lo laboral, confiar demasiado en las personas.
Pero el que más me enseñó fue cuando importé dos contenedores de jurel congelado de Chile (negocio que obviamente no era mi rubro) para venderlo en Semana Santa. Resulta que el precio al que terminé vendiéndolo fue menor por temas de oferta y demanda. El resultado fue desastroso, porque me quedé con una deuda que tuve que pagar en los años siguientes.

Aprendizaje: Zapatero a sus zapatos. Hay que ocuparse únicamente en asuntos u oficios que uno conoce bien.

¿Cuál ha sido tu mayor miedo como emprendedor u ocupación actual?
Mi mayor temor ha sido perderlo todo y tener que comenzar de nuevo, pero esto, a la vez, me hacía ponerle más empeño y sacrificio para que no suceda.


Personas que marcaron tu camino

9. ¿Tuviste algún mentor o persona clave que te impulsó o creyó en ti?
Sí, la persona que me apoyó incondicionalmente fue Yamili, mi esposa.

10. ¿Qué le dirías hoy a esa persona que te ayudó cuando nadie más lo hacía?
Solo puedo decirle que estoy eternamente agradecido y, a pesar de que sabe lo mucho que la quiero y admiro, quizás sin que se dé cuenta trato en el día a día de darle seguridad y certeza de que nunca le faltará nada.

¿A quién admiras en tu rubro y a quién en tu vida?
A mi competencia en Arequipa, la empresa Rico Pollo; y en mi vida, a mi padre.


Filosofía, aprendizajes y propósito

12. ¿Qué significa para ti ser emprendedor en lo que haces?
Ser emprendedor, para mí, es tener el valor de iniciar una actividad y comprometerte a sacarla adelante, sin importar el tiempo que le dediques ni los recursos económicos que tengas que conseguir hasta que funcione.

13. ¿Qué valor nunca estás dispuesto a negociar?
Siempre tuve claro que, para hacer empresa, el mayor activo es tu personal. Hay que dar el ejemplo siendo íntegro, no engañar a nadie y siempre estar con ellos hasta el final.

14. ¿Cuál ha sido la mejor decisión que tomaste?
Seguir adelante a pesar de las dificultades que se presentan en el camino, sin mirar atrás.

15. ¿Qué descubriste de ti mismo a lo largo del camino?
No sabía lo terco que soy, o perseverante. Ahora lo llaman resiliencia.


Inspiración para otros

16. ¿Qué consejo le darías a un joven que sueña con cumplir sus sueños?
Si tiene un sueño, por mucho miedo que tenga a dar el primer paso, es lo primero que tiene que hacer, por muy pequeño que sea. Por ahí se comienza.
Tiene que haber acción; lamentablemente eso no lo enseñan en las universidades. No se puede teorizar mucho cuando se habla de negocio.

17. ¿Qué se necesita para hacer empresa en nuestra provincia y no morir en el intento?
En nuestra provincia, o en cualquier parte del mundo: primero, tener la idea clara de lo que se desea hacer; segundo, el compromiso con uno mismo; y tercero, tomar la decisión y dar el primer paso.

18. ¿Qué mitos te gustaría derribar sobre “hacer empresa” en Islay?
No se debe minimizar el hecho de que sea una provincia pequeña. Siempre hay nichos de mercado que no están satisfechos.

19. ¿Qué te emociona hoy de lo que viene para ti o para tu ocupación?
Que hay mucho futuro respecto al crecimiento de la empresa por el potencial que tiene el país y, aunque no parezca, hay mucho mercado. Yo lo llamaría una demanda insatisfecha; solo hay que estar atento a lo que necesita el mercado.

20. ¿Por qué crees que vale la pena seguir apostando por nuestra provincia?
Hay muchísimo por hacer en nuestra provincia. Tenemos el puerto de Matarani, la mina Tía María, por nombrar algunas de las más representativas, y sobre todo la misma población de Mollendo y el valle de Tambo, que tienen necesidades que no están cubiertas y necesariamente tienen que viajar a Arequipa para cubrirlas. La oferta es limitada en todos los rubros.

Fábrica de Embutidos La Granjita. Instalaciones en Arequipa

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