Dicen que en la Provincia de Islay se sueña poco y se cumple menos… mentira pura. Aquí te traemos pruebas vivas de lo contrario.
Esta serie es un homenaje a quienes, sin excusas ni manual de autoayuda, decidieron correr detrás de su sueño hasta atraparlo. Cada historia es un golpe de realidad: el éxito no llega gratis, se consigue sudando, equivocándose y levantándose mil veces.
La Cámara de Comercio de la Provincia de Islay, en colaboración con www.novuz.blog publicará semanalmente estas historias.
Porque la clave no está en esperar, sino en actuar… y estos soñadores ya lo demostraron.
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DOROTEO ALHUIRCA VELASCO
¿Quién no conoce el Restaurante Teo?
Cuando Teodoro Alhuirca soñaba de niño, imaginaba que su destino estaba en un escritorio de contador o bajo el casco de un ingeniero. Nunca pensó en un restaurante con olor a mar, esfuerzo y determinación.
Llegó huérfano a Mollendo a los siete años, desde Espinar – Cusco. Empezó de nuevo en la casa de una tía querida, en el Alto Inclán. Desde un inicio marcado por el servicio militar y un préstamo de confianza de apenas 300 soles, eligió arriesgarse donde otros dudan. Aprendió que un negocio no se levanta con suerte, sino con integridad, atención al detalle y una promesa simple: jamás engañar a un cliente.
Hoy, Teo no solo tiene un restaurante y un hotel; tiene una historia de perseverancia, de creer en Islay y de demostrar que aquí también se puede soñar… y cumplir.
Inicios y motivaciones
1. ¿Qué soñabas ser cuando eras niño o adolescente? ¿Tiene algo que ver con lo que haces hoy?
Yo no soñaba en trabajar, solo en estudiar y ser profesional. Quería irme a Arequipa para ser contador o ingeniero; ese era mi sueño.
2. ¿Cómo nació la idea de tu emprendimiento u ocupación actual?
Cuando tenía 20 años, después de mi servicio militar. Uno sufre como soldado: es otra vida; en casa tenía todo, pero ahí no estaba junto a mi familia.
Cuando tuve mis documentos y certificados, tenía que trabajar. Mi cuñado me daba una “carguita”, trabajaba y aprendía. Es bueno aprender y prestar atención al trabajo que haces. El mío fue en el restaurante Marco Antonio, donde aprendí cómo se atendía a un cliente. Empecé a relacionarme con gente de clase media y alta, aprendí las necesidades de los clientes, comprar buenos productos y saber conservarlos. Aprendí y me hice conocido por ser honrado y responsable. Me preocupaba que el cliente se fuera feliz y jamás engañarlo con el producto.
Tuve 300 soles para empezar, pero me hice conocido con los proveedores y me tenían la confianza de darme crédito. Todo empezó en pequeñas cantidades, pero con un poquito de todo. La cerveza Cusqueña la compraba a Fernando Gamero y la Arequipeña al señor Díaz.
3. ¿Qué te motivó a empezar, incluso sin tener todo claro?
Arriesgarme. El que no se arriesga no gana nada. Siempre pidiendo al Señor que todo vaya bien; si eres hábil, el Señor te ayuda y la gente se da cuenta de que eres bueno en tu trabajo.
4. ¿Cómo fue tu primer día como emprendedor? ¿Lo recuerdas?
En mi primera noche de inauguración invité un pisco sour a amigos y conocidos. Me preguntaban: “Muchacho, ¿qué haces aquí?”. Les decía que era una sucursal del Marco Antonio, bromeaba. Esa noche vendí 300 soles. Recuerdo que en un cuaderno anotaba todo lo que vendí esa primera fecha.
Retos y dificultades
5. ¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu camino?
Aunque parezca increíble, ha sido el cambio a zona peatonal de la cuadra donde trabajo: ¡ahora no se pueden estacionar autos!
Otra fue cuando se llenó el local con 80 personas sentadas en gradas; mi capacidad era para 50. En mi mente solo estaba no quedar mal con nadie; atendía solo. Fue en mis inicios.
Es difícil también cuando hay crisis política: eso nos perjudica, no vendemos, no hay turismo. Muchos ya tienen negocios y venden desde sus casas.
6. ¿Alguna vez pensaste en rendirte? ¿Qué te hizo seguir?
No, seguí trabajando. Si ves que no va bien la venta, solo te ajustas en la compra de insumos. Si no trabajas, envejeces y mueres rápido.
7. ¿Qué errores cometiste y qué aprendiste de ellos?
Especialmente errores con mis parejas, que no me ayudaron como yo deseaba. Por ejemplo, estuve con una persona que solo le gustaba beber los fines de semana. Lamentablemente, ahí perdimos un local en Arequipa.
8. ¿Cuál ha sido tu mayor miedo como emprendedor?
Que si me va mal en el negocio, tendría que irme e intentar empezar en otra ciudad, quizá en otro país.
Personas que marcaron tu camino
9. ¿Tuviste algún mentor o persona clave que te impulsó o creyó en ti?
No, solo yo, pero siempre tuve en la mira a La Tradición Arequipeña, ese restaurante de Arequipa que quería imitar.
10. ¿A quién admiras en tu rubro? ¿A quién en tu vida?
En mi rubro, a Alejandro Mamani (restaurante Alejo), Víctor Alvis (ferretería Alvis), Nico Ninahuamán (Pollería La Brisa) y José Gutiérrez (Librería Líder). Ellos son grandes emprendedores.
En mi vida, a Condorito Abugattas, a Jorge Zuzunaga, a Pepe Zavala y al contador Lorenzo Quea. Mollendinos dispuestos a apoyar y sacar adelante de una u otra forma a la provincia.
Filosofía, aprendizajes y propósito
12. ¿Qué significa para ti ser emprendedor?
Me siento contento, satisfecho y agradecido con Dios y con toda la gente que apuesta por mi negocio.
13. ¿Qué valor nunca estás dispuesto a negociar?
La integridad.
14. ¿Cuál ha sido la mejor decisión que tomaste?
Haberme arriesgado a tener mi restaurante y hotel.
15. ¿Qué descubriste de ti mismo a lo largo del camino?
Muchas cosas: por ejemplo, que tengo muchos amigos, clientes buenos y honestos, y que se puede aprender más de los mismos comensales, porque siempre aconsejan para que hagas las cosas como debe ser y mejorar.
Inspiración para otros
16. ¿Qué consejo le darías a un joven que sueña con cumplir sus sueños?
Que estudien y que sean profesionales en la vida; que se arriesguen en lo que deseen emprender; que tengan un negocio propio para no depender; que sean honestos.
17. ¿Qué se necesita para hacer empresa en nuestra provincia y no morir en el intento?
Se necesita capacitación, ser profesionales, identificarse con Mollendo, estar seguros de lo que hacen y buscar asesoramiento para no fracasar.
18. ¿Qué mitos te gustaría derribar sobre “hacer empresa” en Islay?
Que es mentira que en nuestra provincia no se puede hacer dinero.
19. ¿Qué te emociona hoy de lo que viene para ti o para tu ocupación?
Seguir trabajando y que la salud me acompañe para seguir adelante junto a mi familia.
20. ¿Por qué crees que vale la pena seguir apostando por nuestra provincia?
Yo me siento mollendino, hemos hecho nuestras empresas y deseo que Mollendo sea conocido en todo el mundo, que siempre nuestra ciudad esté limpia y bien vista.



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